Ya han pasado varios días desde que
regresamos. Hoy por fin he decidido tomarme un descanso de todo lo que he
venido haciendo en los últimos 3 meses: Trabajar, “estudiar” y pasar la mayor
cantidad de tiempo posible a tu lado.
No sé si lo que siento cuando estoy contigo
pueda denominarse “felicidad”, me gusta creer que sí aunque sería una apreciación
subjetiva ya que nunca había vivido algo así, no estoy seguro…
Lo único de lo que estoy seguro es de
que tal como lo dijiste anoche mientras nos dirigíamos a tu casa: cada cosa que
hacemos impacta al mundo y a quienes nos rodean. “Nuestras obras hacen personas”
fue lo que dijiste e instantes después empecé a hacer estupideces de esas de
las que te suelen salir todo el tiempo. En ese instante me di cuenta de que me
estas cambiando como nunca pensé que alguien lo haría, como nunca pensé que
alguien pudiera llegar a hacerlo. Y pienso, si tú tienes ese poder en mí, un
poder que me hace sentir una mejor persona día a día, un hombre más sano, más
fuerte, menos cobarde, más arriesgado, aun mas allá de los límites de mi propia
imaginación… ¿porque no? ¿Por qué no empezar a impactar al mundo? ¿Por qué no
mudarnos a otra constelación? ¿Por qué no construirla nosotros?
Estar contigo lejos de esta ciudad me
enseño que cada momento de nuestras vidas puede ser como un sueño jamás soñado
si tenemos la determinación de convertirlo en realidad. Convirtámonos en los
magos de nuestra existencia. Convirtamos la ilusión efímera del presente en el
ensueño del futuro. Sé que podemos hacerlo.
Te lo dije anoche…
Somos pájaros y hemos nacido para volar.
Es hora de dejar el nido lechuzita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario