jueves, 10 de julio de 2014

A VOLAR


Ya han pasado varios días desde que regresamos. Hoy por fin he decidido tomarme un descanso de todo lo que he venido haciendo en los últimos 3 meses: Trabajar, “estudiar” y pasar la mayor cantidad de tiempo posible a tu lado.

No sé si lo que siento cuando estoy contigo pueda denominarse “felicidad”, me gusta creer que sí aunque sería una apreciación subjetiva ya que nunca había vivido algo así, no estoy seguro…

Lo único de lo que estoy seguro es de que tal como lo dijiste anoche mientras nos dirigíamos a tu casa: cada cosa que hacemos impacta al mundo y a quienes nos rodean. “Nuestras obras hacen personas” fue lo que dijiste e instantes después empecé a hacer estupideces de esas de las que te suelen salir todo el tiempo. En ese instante me di cuenta de que me estas cambiando como nunca pensé que alguien lo haría, como nunca pensé que alguien pudiera llegar a hacerlo. Y pienso, si tú tienes ese poder en mí, un poder que me hace sentir una mejor persona día a día, un hombre más sano, más fuerte, menos cobarde, más arriesgado, aun mas allá de los límites de mi propia imaginación… ¿porque no? ¿Por qué no empezar a impactar al mundo? ¿Por qué no mudarnos a otra constelación? ¿Por qué no construirla nosotros?

Estar contigo lejos de esta ciudad me enseño que cada momento de nuestras vidas puede ser como un sueño jamás soñado si tenemos la determinación de convertirlo en realidad. Convirtámonos en los magos de nuestra existencia. Convirtamos la ilusión efímera del presente en el ensueño del futuro. Sé que podemos hacerlo.

Te lo dije anoche…
Somos pájaros y hemos nacido para volar.

Es hora de dejar el nido lechuzita.

No hay comentarios:

Publicar un comentario