Creo que en esta vida todo tiene un
precio, nada te viene de gratis. El problema de la gente es que no están
dispuestos a pagarlo. La gente quiere ser feliz pretendiendo no sufrir,
pretendiendo no arriesgar, pretendiendo que la dicha caiga del cielo; me tomo
todo mi bachillerato y la mitad de mi carrera descubrirlo: La única forma de
ganar en un mundo así es arriesgándolo todo, perdiendo el miedo a perder,
saltando al vacío.
Me lo enseño Ignacio. Todo lo que yo
necesitaba para ser el hombre que quería ser, era saltar con una perspectiva
realista en mente: “volar no siempre es posible pero por eso somos católicos
¿no? Nosotros creemos en la resurrección, jajaja” dijo una vez en medio de la
ebriedad. Desde entonces empecé a sentir en mí los aires de cambio que nunca
sentí atrás. “El pasado siempre queda atrás, es mejor dejarlo donde esta”; la
única manera de moverse hacia adelante es caminando en esa dirección, dure
estancado por mucho tiempo, analizándome, analizando gente, sus comportamientos,
sus reacciones, sus expresiones, me convertí en el mejor observador de la vida
porque ese era mi mundo, observar. La vida pasaba ante mis ojos mientras yo era
su más fiel espectador y fue así como logre transformarme.
Me convertí en la clase de imbécil que
siempre deteste, la clase de idiota que siempre logro llevarse a las chicas que
me interesaron, la clase de… en fin. Cuando llegue a la mitad del camino,
satisfecho conmigo mismo por mis logros y mi progreso vertiginoso, sonreí con
nostalgia mirándome en el espejo y me pregunte: “¿En realidad siempre fuiste
este hombre?”. Tantas cosas que tuve ocultas, tantas cosas que siempre tuve
entre las sombras, reservadas para el momento de la liberación.
Mute de una manera satisfactoria, como
solo unos pocos mutan, pero sobre todo lo hice porque ya no tenía nada que
perder, frente a mí se abría un nuevo mundo de posibilidades, cambie de moral y
de ética como se cambia de ropa y empecé a utilizar a varios de mis personajes
para lograr mis cometidos; fue gratificante, no lo niego. La construcción de
una relación con cada desconocido es como escribir en una hoja en blanco,
puedes siempre comenzar desde ceros y puedes siempre hacerlo de una manera
diferente.
Creo que lo gratificante de la soledad
es que te hace crecer internamente de una manera en la que ningún otro estado
te lo permite. Bien llevada, bien aprovechada, la soledad puede convertirse en
el mejor campo de entrenamiento de lo que tú así lo desees.
Deje de escribir en cuadernos y en
blogs, olvide los años de derrota, de autocompasión, autoflagelación,
autocastigo, auto… en fin… abandone el cementerio, pues enterrar mis
sentimientos me había dejado completamente frio y desalmado. Rompí algunos
corazones, supongo. Hice algunas maldades y me predispuse a vivir la vida loca
hasta que inadvertidamente me volví a enamorar y entendí que jamás sería un
hombre de verdad si no lograba encontrarme a mí mismo para aprender que solo se
es valiente cuando se tiene miedo, solo se apuesta de verdad cuando se apuesta
la vida, solo podía dejar de ser el hombre de antes cuando empezara a apostar
lo único que no había querido apostar: el corazón.
Por eso hui.
Dos años después te conocí a ti.
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